Hay años que suenan a algo. 1996 —hace ya tres décadas— fue uno de ellos: un año en el que el rock se ponía introspectivo, el pop se volvía adulto y una balada podía detener el mundo. Estos cinco discos, cada uno a su manera, marcaron aquel verano y la década entera.
Sheryl Crow — Sheryl Crow
Después de un debut exitoso, Crow tenía algo que probar. Su segundo disco, homónimo, respondió con guitarras sucias y actitud. "If It Makes You Happy" —ese riff rasposo y un estribillo imposible de discutir— la confirmó como una de las voces más sólidas del rock estadounidense de los 90.
Counting Crows — Recovering the Satellites
El difícil segundo disco tras un debut enorme. En vez de repetir la fórmula, Adam Duritz se puso más oscuro y personal. "A Long December", con su piano melancólico, se volvió el himno perfecto para mirar por la ventana en un día gris.
Pearl Jam — No Code
En plena cima, Pearl Jam decidió no repetirse. No Code fue su disco más experimental y menos complaciente y, fiel a su rechazo a la industria, la banda casi no hizo videos. Por eso "Off He Goes" se escucha mejor sin imagen: solo Vedder, una guitarra y una honestidad que duele.
George Michael — Older
Lejos del ídolo pop de los 80, aquí hay un artista adulto, elegante y golpeado por la pérdida. Older es sofisticado y melancólico, jazzístico y contenido. "Fastlove" esconde su tristeza bajo un groove impecable: se baila y se llora al mismo tiempo.
Celine Dion — Falling Into You
Ganó el Grammy al álbum del año y convirtió a Celine en un fenómeno planetario. Es puro drama emocional, de esos que no piden permiso. "Because You Loved Me" fue la balada omnipresente de aquel año: sonaba en cada radio, cada boda, cada despedida.
Un mismo año
Cinco discos, cinco estados de ánimo, un mismo año. Escuchados hoy, no suenan a museo: suenan a una época que todavía tenemos cerca. Ponlos en fila en Stereo 97.9 y vas a comprobar que 1996 todavía tiene mucho que decir.

